Existe un cuento que dice que Dios se cansó de ver cómo los seres humanos se destruían entre sí y se autodestruían a sí mismos, por lo tanto decidió comenzar a enviar "otros seres a la tierra"... seres más elevados que nosotros y que fuesen capaces de cuestinarnos desde nuestra conducta... por ejemplo -imagina la situación- luego de que un Padre/Madre descargó su ira golpeando a su hijo/a éste le mira y le dice: "¿Por qué me pegaste papy? ¿Por qué me pegaste mamy?"... son seres cuestinadores... son seres reflexivos PARA los adultos y no nos dejan de sorprender jamás...
El tema y debate sobre ésto, son ya bastante antiguos...
Hoy lo quiero compartir con ustedes para reflexionar acerca de la misión sanadora y restablecedora de nuestros hijos en nuestra vida...
Nuestras hijos/as son ángeles - en tanto regalos del cielo y de Dios - traen una misión para nuestras vidas: nos enseñan a ser mejores y nos enseñan a amarles y amar.